martes, 17 de abril de 2007

Un cuento trasnochado

A la niña que mira del otro lado del charco le quiero contar éste cuento.
Había una vez un príncipe, una bruja, un encantamiento,una doncella y su beso... y bla bla bla...felices por siempre.
Todos conocemos la historia del príncipe convertido en sapo, pero es un engaño!!!
Aprendí con el tiempo que a esta historia la inventaron los hombre-sapo; a los que por cierto les desagrada que los llamemos así; ellos prefieren ser reconocidos simplemente como hombres.
Esta como todas las especies tiene sus características: se alimentan de todo aquello que ingrese en el radio de la extensión de su lengua (son incapaces de perseguir su alimento), croan (su lenguaje es primitivo) sólo cuando las tormentas son inminentes, para sobrevivir deben exponerse lo menos posible (cualquier rayo de claridad los irrita), son viscosos, huidisos y una plaga en ciertos casos.
Pero bueno, lo concreto es que a estos espécimenes se les hacia cada vez mas complicado lograr que los besaran, una noche se reunieron en pijama junto a un charco para pergeñar un plan macabro, que llevaría tiempo pero terminaría siendo eficaz. Organizaron un cuento, el mejor cuento, uno al que no le faltaba nada, tenia: una bruja malvada, fea, recelosa y vengativa. Una doncella buena, hermosa, generosa y comprensiva. Un noble caballero, engañado y abandonado.
Una historia que nos obligó a tomar una postura frente al pedido de aquel "beso salvador" ¿Quiénes queremos ser, la bruja o la doncella; el "no" o el "si"; la condena o la salvación?. Generación tras generación de mujeres-traga-cuentos, escucharon la historia, la incorporaron y muchas comenzaron a creerla cierta. Así fue como caímos en la ilusión de que al besar a un sapo obtendríamos un príncipe, lo real fue que muchas mujeres se intoxicaron, otras quedaron atrapadas en pantanos, algunas no pudieron despegar su boca de aquellos batracios y por suerte fueron pocas las que terminaron siendo "la cena".
Esta noche te cuento éste cuento mirando el charco con mi pijama puesto; sé que lo leerás pronto del otro lado del charco con tu mejor pijama. Seguramente hemos besado sapos y ya nos cansamos de conseguir transformarlos en escuerzos (sapos gigantes), te propongo que inventemos otro cuento para dejar de besarlos...¿Te animás?


4 comentarios:

mar dijo...

Como buena caminante por los mundos de fantasía, también he creido siempre en la historia del sapo y del príncipe encantado.Pero me uno a tu iniciativa de cambiar el cuento ya que este no resulta demasiado realista,(el tiempo me ha dado la razón)¿será por eso que me dió por coleccionar ranas?¿Quizás lo que mi subsconciente buscaba era ese príncipe?.....

Nulle dijo...

Yo sigo buscando esos sapos... los tiene que haber, y de hecho los hay, pero los poquitos que existen los tienen bien amarrados las "poquitas" brujas malas...
Por cierto al otro lado del charco, no son sapos, son ranas, sí, como cambian los cuentos...
Me gustará saber la continuación... lo mismo cambio de opinión y me uno a tu final.
Un fuerte abrazo!!

(Gracias por visitar mi blog)

Fossil dijo...

Esta niña para hacerse la grande dice que ya no cree en los cuentos.. pero no es cierto porque me lo tragué y esta todo guardado en el subconsciente, como dice Mar. Aunque si hay un cuento que quiero aplicar es el de Shrek, yo soy Fiona y espero a que mi principe me rescate.. pero en realidad un ogro es lo mejor que me puede pasar, un ogro para una ogra, y que tenga un corazon grande y noble.. asi que cuando digo que espero al principe azul en realidad visualizo a un ogro verde!!! jajaja! Pero de todas formas me uno a la idea de crear un nuevo cuento mucho más moderno para poder contar a niñas como Adri o mi Maria para que no se conviertan en mujeres-traga-cuentos; Pero me tienes que ayudar no soy buena fabulando necesitamos un cuento que haga pensar! Podria empezar diciendo que quiero que haya un personaje con el que me identifique.. una enanita giganta.. con miedo a asumir que esta crecida ya.. y con otros muchos miedos como el de no creerse digna de ser querida.. Desde luego tambien tiene que haber una Hada preciosa con acento argentino que ayude a la enanita a mirarse con mejores ojos y que le haga ver el camino al amor..
..y ahora tiro la pelota al siguiente tejado..

vanmar dijo...

Erase una vez, hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, más allá del Atlántico, que vivía una linda mujercita llamada Estrella. Su pequeña casa se encontraba muy cerca del pantano, lo que la tenía muy atareada en días de viento. Estrella se levantaba muy tarde todos los días, después de pasar las noches en vela en la charca, tomando grog y poniendose pegotes de rimel en los ojos. Estaba cansada de aguantar croares, babas pegajosas y pieles venenosas. Muchas madrugadas al volver a su casita, Estrella lloraba y lloraba pensando que tal y como su mamá le contó, algún día un sapo de aquellos a los que besaba cada noche se volvería un príncipe azul.
Hasta que un día una lucecita la despertó ya entrado el mediodía, Estrella abrió sus pestañas con las manos, para despegar los restos de rimel acumulado. Ante sus ojos apareció un hada madrina o al menos eso pensó ella que era... Aquel gusiluz le dijo que conocía el remedio para no despertarse con ese olor a moco putrefacto, que tenía en su poder el mejor repelente de sapos del mundo. Estrella se frotó los ojos y se dió un pellizco fuerte en el culo. El hada le tocó con su garrote mágico y Estrella vió luces de colores, estrellas fugaces y soles cegadores, quedando en un estado comatoso durante horas.
Al despertar, Estrella era una mujer nueva, el olor a basura había desaparecido, se puso cualquier cosa y salió sin maquillar al pantano, esa noche ningun sapo se le acercó... Estrella bailó flamenco hasta acabar desfallecida, bebió mate y disfrutó de las mejores conversaciones de su vida, del amor al amor, del amor a si misma, del amor a la vida...
Y fueron felices y comieron perdices.